
La idea original era redibujar algunas pequeñas imágenes del libro de Rainer Hostnig “Arte Rupestre del Perú, Inventario Nacional”. Luego colocarlas sobre los fondos de color compacto de un encarte. Nada muy elaborado, sólo algo de tinta para calmar un poco la ansiedad producida por el horror al vacío. Sin embargo a penas inicié los primeros trazos la cosa se fue haciendo cada vez menos lítica, poco rupestre y los pinceles se tomaron todas las licencias del mundo.
El eterófono también conocido como theremín, por su inventor Lev Serguéievich Termen, fue uno de esos inventos de inicios de del siglo XX que, pasado su relativo éxito de feria, parecía estar condenado a su pronta extinción. El ejecutante (eterofonista o thereminista) debía de ir palpando las líneas electromagnéticas producidas por las antenas del aparatejo, en busca de la nota adecuada. El resultado era un sonido similar al del violín aunque un tanto más tembleque.
A Danny Elfman lo conocemos por conformar una de las más creativas asociaciones del cine: Burton – Elfman, y la verdad es que a estas alturas, se nos hace sumamente difícil pensar en una película de Burton sin los góticos acordes de sus temas, incluso me atrevería a decir que algunas de sus películas se sostienen por obra y gracia de sus notas.
Es probable que Cole Porter jamás imaginara a su querido “It’s All Right With Me” versionado por el singular Tom Waits. En este tributo al gran compositor norteamericano Waits hace de aquel retrato de amor (o desamor) y de encuentros (o desencuentros) superficiales como un decorado, pero elegantes y refinados del universo Porter un objeto grotesco y profundamente doloroso.
