Lo vimos en un libro de cuentos infantiles. Tapa roja, cartón grueso, todo color. Luego intenté dibujarlo en un papel. Tal vez pasó demasiado tiempo.
Lo vimos en un libro de cuentos infantiles. Tapa roja, cartón grueso, todo color. Luego intenté dibujarlo en un papel. Tal vez pasó demasiado tiempo.
Era niño la primera vez que escuché a Vivaldi. Me gustó esa leve agilidad de sus notas. Años después llegó hasta mí una versión de Las Cuatro Estaciones ejecutada por Fabio Biondi. Su potente interpretación me hizo volver sobre el barroco italiano. Es verdad que Biondi se lleva algunas notas pero a cambio deja un rastro de innegable pasión.
Hace tiempo tenía ganas de rehacer este espacio y aun estoy dando algunas vueltas sobre su formato, por suerte WordPress es sumamente dúctil. Estos días estoy de regreso por el blues y me topé de casualidad con Sharrie Williams. Su voz tiene algo de la potencia de Koko Taylor y las contorsiones de Etta James. I Ain’t Goin’ Nowhere.